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viernes, 18 de agosto de 2023

Estilo


Sentado ante mi escritorio
leo a un poeta seudomaldito
en las páginas electrónicas de mi pc
y pienso que tal vez
ese bastardo escribió un día
este poema-vómito
con la resaca de una borrachera
sólo para darme la esperanza,
el sueño de poder hacerlo
también
un día, y
en verdad, no es tan fácil;
nunca lo es
porque incluso los malos versos
(desastrosos besos a nuestra Musa amada)
hay que escribirlos bien
con una cierta clase 
muy personal
de estilo
él lo tenía

lunes, 3 de abril de 2023

Un remedio contra el bullyn


Hijo:

Defiéndete; con puños y patadas, con lo que sea. Y si los profesores te dicen, como me dijo un mediocre académico cuando yo estudiaba el bachillerato allá en el pueblo: "Es que tienes que ser tolerante", escúpeles la cara. Nada de tolerancia con los malos. Que te expulsen. No importa. Se busca otro colegio. Pero no te dejes nunca, y pega primero, muy duro, que el que pega primero pega dos veces. Arma la guerra. No importa. Aquí está tu padre para ayudarte a que seas fuerte.

O puedes tomarlo calmadamente y parecer un cobarde, o serlo.


sábado, 7 de enero de 2023

En la carretera



-¿Eres InDriver? -preguntó ella. En los parlantes del carro sonaba con volumen bajo la canción Quiéreme, de Mickey Taveras.

-No -dije-. Esto lo hago en mi tiempo libre; para obtener un dinero extra.

-Pero ¿trabajas en alguna parte?

-Sí.

-¿Dónde?

-En el puerto de Cartagena.

-Ah... ¿Y qué haces allá?

Iba a decirle una palabra que los conocedores del oficio utilizan para "pordebajear" lo que hacemos, que es, básicamente, descargue y cargue de contenedores. Pero le dije:

-Soy operador portuario. Manejo Rich Stacker, una máquina enorme que parece un escorpión, que agarra los contenedores por los extremos superiores y los apila.

Ella se tragó el cuento.

-A los que trabajan en los puertos les pagan muy bien -dijo.

-No en todos los casos; pero en general, sí, así es -agregué.

-¿Llevas tiempo trabajando allí?

-Un año y cinco meses.

-¿Y tu mujer? -preguntó.

-¿Mi mujer? -dije, haciendo una mueca de risa.

-Sí, tu esposa. Ahora qué, ¿me vas a decir que no tienes?

-La verdad es que no.

-Por qué ustedes los hombres son tan mentirosos -dijo, y me miró con una sonrisa pícara en sus labios-. ¿Tampoco tienes hijos?

No quería que la cosa se complicara. Volví a mentir. Le dije que tenía una niña de cuatro años y un niño de siete. Le hablé en detalle de cómo eran mis supuestos hijos. Ella me escuchaba. A veces me interpelaba para decir: "Mi hija también es así..." o "Son tremendos". Y en eso estábamos, hablando de nuestros hijos, los ficticios míos y su hija real, cuando de pronto vimos una especie de animal que atravesó corriendo la carretera a una distancia de por lo menos veinte metros; no estaba tan cerca, pero la velocidad que llevaba me obligó a frenar de manera brusca.

-¿Estás bien, chica?

-Sí -dijo-. ¿Qué fue eso?

-Parecía un venado.

-No. Era como un perro. ¿Le viste los ojos?

-Sí.

Aquellos ojos eran de un rojo brillante y acristalado. Tal visaje no produjo en mí más que una ligera extrañeza, a diferencia de ella, que pareció sumirla en raros pensamientos: a partir de ese momento no habló más. Pasado un rato, cuando volteé de nuevo a verla, ya se había dormido. Yo intenté seguir concentrado en la oscura y vacía autopista.


lunes, 3 de enero de 2022


El despertador sonó, como siempre que entro a trabajar temprano, a las 4:20 a.m. Pero no me levanté de la cama sino hasta las cinco y diez para ir a bañarme. Mi mamá ya se había levantado y estaba terminando de prepararme el desayuno, unas tajadas fritas con trozos de salchicha ranchera y arroz y carne que había quedado de la cena. Hice la encuesta de salud en el celular y le pedí a mi mamá que me diera los pasajes para la moto. Normalmente me voy para el trabajo en mi bicicleta, pero ahora está algo dañada y no puedo manejarla bien. 

-¿Cuánto necesitas? 

-Siete mil pesos. 

-¿Por qué no das seis mil. 

-Ya están cobrando ocho mil pesos. 

Me dio los siete mil de ida, mas no los de vuelta; yo tampoco se los pedí. 

No recuerdo qué horas eran cuando salí, pero aún estaba oscuro afuera. En la entrada sólo había una moto parqueada, no parecía ser de la estación: no llevaba el buzo distintivo con el nombre del conjunto. El mototaxista estaba distraído mirando su celular y, al parecer, no se percató de mí. Caminé hacia a la avenida y esperé. Al ratico logré parar una moto. Le pregunté al man que por cuánto me llevaba hasta Contecar, y me respondió con otra pregunta habitual: 

-¿Cuánto paga hasta allá?

Por ser año nuevo le dije que siete mil. El año pasado pagaba seis mil. Cada nuevo año todo sube de precio, supongo que el pasaje en moto no es la excepción. 

-Vamos -dijo el tipo, y me monté.


lunes, 22 de noviembre de 2021

Fragmento


(...) Los palos de café estaban sembrados en un terreno escarpado de cerros que podían ser agresivos si no se tenía la debida pericia en las labores del campo. Había una casa-finca situada en la parte central, y los cerros la circundaban. En las frías noches risaraldenses, al mirar aquellas hileras de verde con ayuda de la luz de los postes de la orilla de la carretera, parecían enormes olas congeladas como por efecto fotográfico en medio de la niebla (...)


sábado, 5 de junio de 2021

Primer día de trabajo

 

Camino de convertirme en una verdadera Mákina. ¡Oh Juventud, Divino Tesoro, no te vayas tan rápido!


viernes, 4 de junio de 2021

Enseñanza


El arte de la buena enseñanza consiste en hacer que los estudiantes no se duerman durante la clase.


jueves, 28 de enero de 2021

La rebelión mayor


En horas de la madrugada. La mayor rebelión en este mundo es creer en ti mismo, a pesar de todo y de todos.


miércoles, 23 de diciembre de 2020

Reviéntalo todo, que cada fragmento arda, que explote; pero por medio del arte. Haz volar la realidad, pártela en miles de pedazos. Destrúyela.


jueves, 3 de diciembre de 2020

Se acabó el año

 

Crusoe

Ya que no trabajo para ningún medio periodístico, excepto para mí mismo, es hora de retomar la disciplina férrea que una vez me impuse, muchísimo más férrea ahora puesto que no hay un jefe de redacción que me vigile y corrija. Poco a poco, sin prisa, lo lograré. No es una carrera, ni enteramente un trabajo, es más que nada un hobbie. Pero va en serio.


Pensamiento

Me acepto, acepto mis circunstancias, acepto todo. Estoy dispuesto a cambiar mi destino.


La Voz Interior dice:

Utiliza todo a tu favor, Álex.


Neurosis

"El proceso creador no es doloroso, aunque sí es un trabajo duro. Escribir es una ocupación muy absorbente y, a veces, agotadora. Uno s...